Relevantes datos de los empresarios de medianas y grandes empresas, en un estudio realizado por el Centro de Investigación Confye-Standard Bank del IAE Business School.
El IAE Business School, la Escuela de Negocios de la Universidad Austral, desde el centro de investigación CONFYE-Standard Bank, generó y coordinó a nivel regional una investigación sobre “la agenda del directivo” que abarcó a más de 1.600 ejecutivos de empresas medianas y grandes en ocho países de América latina.
El diagnóstico realizado a partir de la distribución del tiempo en las agendas individuales y de las percepciones de los ejecutivos lleva a resultados compartidos en la región. En promedio destinan a su trabajo 49 horas semanales.
La mayoría percibe en todos los países que, a pesar de dedicar muchas horas, tienen poco tiempo para terminar sus tareas, tienen que trabajar arduamente y no pueden dedicar tiempo suficiente para planificar o reflexionar sobre su trabajo. Las principales causas a las cuales atribuyen esta situación son los picos de trabajo difíciles de prever y la propia autoexigencia.
Paralelamente, la demanda familiar no se percibe con la misma intensidad. Aunque reconocen que tienen poco tiempo para dedicarle a la familia (y declaran una dedicación promedio de 20 horas semanales a los hijos) no sienten que la familia les demande mucha dedicación.
Pero tampoco tienen oportunidad de planificar o reflexionar sobre su familia. Es el trabajo quien demanda. Pero para sostener esta demanda los ejecutivos se apoyan en la familia y no en las políticas de las empresas. El trabajo avanza mientras la familia amortigua: el trabajo los aleja de actividades familiares, mientras la familia no interfiere en el desempeño laboral; siguen pensando en temas laborales fuera del trabajo, pero las preocupaciones familiares no invaden el tiempo laboral.
Los niveles de satisfacción con el desarrollo de la carrera, la vida personal y familiar superan el 90%. Los ejecutivos reconocen en la familia, paradójicamente relegada en el afán por cumplir con sus obligaciones, la principal fuente de satisfacción. ¿Por qué trabajan entonces? ¿Cuál es la principal motivación? El 33% lo hace para obtener recursos económicos o materiales. El 29% para crecer como persona o influir en el crecimiento de otros. El tercio restante por satisfacción personal.
La motivación económica se acentúa en Argentina y Uruguay. La posibilidad de crecer se destaca en Ecuador, Colombia, Brasil y Guatemala. En Chile también predomina el factor económico pero gana más espacio la satisfacción personal. En México las respuestas están equilibradas.
En definitiva, los ejecutivos están satisfechos con su vida laboral y también con su vida personal. Pero eso no implica una vida armónica.
Baje el estudio aquí.