El estudio The New Consumer, realizado por Euro RSCG a 5.700 adultos en Brasil, China, Francia, Japón, Holanda, Reino Unido y Estados Unidos, revela que la gente está reconsiderando lo que es verdaderamente importante y cómo quiere vivir, lo que está dando lugar a una mayor concienciación frente al consumo y la vida en general, que contrasta con el hiperconsumismo de décadas anteriores.
Según Marian Salzman, Presidenta de Euro RSCG Worldwide, “llevamos años viendo señales de descontento frente a la cultura del hiperconsumismo. Señales como el movimiento Slow Food, Buy Local, o la mayor concienciación medioambiental. Especialmente en los países desarrollados, la gente se está dando cuenta que no todo consiste en tener cada vez más. Queremos sentirnos más conectados a los demás y una vida con más sentido y menos acumulación de cosas. Por primera vez, la frase Menos es más tiene realmente sentido".
CARACTERÍSTICAS DEL NUEVO CONSUMIDOR
1. Deseo de pertenencia e implicación, de sentirse conectado a algo más auténtico y profundo que las trivialidades propias del hiperconsumismo, que nos ha llevado al aislamiento y el individualismo.
- Al 69% le preocupa que la sociedad se haya hecho demasiado superficial y se centre solo en cosas que no tienen demasiada importancia.
- El 43% se queja de que no tiene suficientes amigos cercanos.
- Al 51% le gustaría formar parte de alguna causa realmente importante.
- El 40% desea llevar una vida más espiritual.
- El 30% intenta establecer conexiones más estrechas con una religión o filosofía de vida.
2. Necesidad de simplificar. Una de las máximas del Nuevo Consumidor es emplear menos tiempo en acumular cosas y más tiempo en disfrutar los placeres de la vida. Considera que hay dos formas de tener suficiente: una es seguir acumulando cosas y la otra es desear menos.
- El Nuevo Consumidor está notando las restricciones económicas: El 55% de la muestra se preocupa más por su futuro y el de su familia.
- Pero no ve la necesidad de simplificar y apretarse el cinturón como algo negativo, sino que lo considera una “simplificación inteligente”: El 67% piensa que viviríamos mejor si lleváramos una vida más sencilla, mientras que al 46% le gustaría que su casa estuviera menos saturada.
3. Necesidad de acotar riesgos y asumir una mayor responsabilidad, especialmente importante en épocas de incertidumbre económica.
- El 70% afirma que ahorrar dinero le hace sentir mejor consigo mismo (aunque solamente un 31% ha conseguido ahorrar más que antes).
- El 64% declara que elegir alternativas sostenibles le hace sentir bien (vs. 30% que dice lo mismo sobre las compras de lujo).
- El 54% está haciendo un esfuerzo por comprar menos artículos desechables y el 72% se siente mejor al reducir los desechos que produce.
4. Más informado y exigente, busca placeres con fundamento, cosas que le den una mayor satisfacción. No solamente busca información sobre los productos o servicios, sino que también quiere saber la compañía que hay detrás.
- El 69% considera que compra de manera más inteligente que antes, mientras que el 63% se considera más exigente.
- El 54% presta más atención al impacto medioambiental y/o social de los productos que compra.
- El 62% se informa online antes de comprar.
- El 51% está más interesado ahora en cómo y dónde se fabrican los productos.
- El 57% afirma sentirse mejor cuando apoya productores, artesanos o fabricantes locales.
- El 49% prefiere hacer negocios con empresas que tienen una reputación más allá de los beneficios.
- El 65% considera que es su responsabilidad censurar a las compañías poco éticas evitando la compra de sus productos.
OPORTUNIDADES PARA LAS MARCAS:
- Mantener canales de comunicación abiertos en los que mostrar lo que piensan y que los demás puedan ver cómo se comportan para ganar la confianza del consumidor, que ya no solamente compra el producto o servicio, sino que también considera la compañía que hay detrás.
- Ayudar al consumidor a realizar la elección más adecuada ofreciéndole incentivos prácticos y con algún beneficio emocional. En la emergente cultura del consumo consciente, la gente quiere sentirse bien con sus propias decisiones de compra. “Hacer el bien” nos hace sentir bien.
- Ayudar a crear conexiones que den a la gente un sentido de comunidad y la sensación de que tienen algo que compartir: facilitar la conexión del consumidor con la marca, con otras comunidades, con las causas que le puedan interesar, con otros consumidores.
Vía EuroRSCG España
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