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Las múltiples realidades de Latinoamérica Por Darío Cutín

Más allá de las raíces comunes de la región, sus múltiples matices deben ser ponderados en la planificación regional de los negocios y las comunicaciones.
Puerto Vallarta, México.- Los diálogos públicos y privados sostenidos durante la edición regional del Foro Económico Mundial para Latinoamérica del 2012 sirven para recordar que la idea de considerar a Latinoamérica como una región o un mercado homogéneo es un error que puede influir negativamente en el proceso de planificación organizacional, de negocios y comunicaciones.
Si bien a muchas organizaciones, líderes de gobierno y empresas les conviene, para simplificar sus procesos de toma de decisiones, creer que Latinoamérica es un solo bloque, esa percepción es un reduccionismo equivocado, un espejismo para quienes tienen que tomar decisiones regionales. 
Los líderes que más conocen la región coinciden en que esta zona del mundo no es ni actúa en bloque, que es un agregado teórico de múltiples realidades y complejidades, que tienen varias raíces y características comunes, pero también muchos matices que las diferencian.
Esta región tiene bases en común culturales y hasta cierto punto geopolíticas y económicas, pero envuelve una diversidad imposible de entender desde una planilla de cálculo o una ventana en la computadora, sino viviendo y hablando con sus líderes y su gente, para conocer sus prioridades y preocupaciones específicas.
Como muchos países tienen al español como idioma, para el que navega por primera vez estas aguas es fácil caer en la tentación de poner a varios países "en la misma bolsa"... Con el tiempo y los errores, reconocerá incluso que existen muchas discrepancias idiomáticas en cada rincón de la región.
En lo económico, entre emergentes, sumergidos y emergencias, las diferencias son aún más marcadas. Las dimensiones de México y Brasil los hacen incomparables con el resto. Desde afuera y desde adentro de la región, esta situación requiere una perspectiva objetiva: es más difícil para responsables regionales de negocios o comunicaciones captar, recordar y considerar los matices si están basados en alguna de las dos economías más grandes de la región. Por el contrario, la distancia es favorable, y hasta imprescindible, para visualizar el panorama general y apreciar las diferencias.
En lo comunicacional, si hubiera que nombrar una sola característica en común en toda la región, esa es el interés por el diálogo, uno a uno, o en pequeños grupos. Entonces, las organizaciones deben asignar los recursos y tiempos necesarios para lograr desarrollar voceros de peso, creíbles, confiables y participativos, que sean actores en persona, en vivo y en directo.
En ese sentido, quizá lo más destacable de esta edición del foro en México sea la ausencia de muchos líderes, del sector privado o público, de varios países, quienes tienen un rol indelegable de contribuir al diálogo que pueda establecer las bases comunes de prioridades de la región, y de comunicar los matices existentes entre los países vecinos, en beneficio común.
La ausencia o el silencio generan un vacío de comunicación que será percibido, regional o localmente, como una falta de interés y una evasión de responsabilidades, empresariales y comunicacionales.

Una pregunta recurrente: ¿comunicación regional o local?

Conversando con varios líderes empresariales estos últimos días hubo una pregunta que surgió con frecuencia: ¿tienen sentido los planes regionales de comunicación si hay tantas diversidades en Latinoamérica?
Desde mi punto de vista, la respuesta debe ser concluyente: los planes regionales son necesarios porque permiten que las organizaciones tengan un mensaje institucional consistente, coherente y efectivo para apoyar sus planes de negocios, pero deben considerar mecanismos que les permitan adaptarse o complementarse con iniciativas que tengan en cuenta las realidades, circunstancias especiales y características de cada país o mercado.
Además, los planes deben asegurarse de evitar las supuestas soluciones fáciles: la comunicación estratégica requiere de tiempo, dedicación personal de los voceros y recursos razonables. Incluso, precisa de esfuerzos disciplinados que no apelen a la "magia" espontánea y fugaz.
Aunque a muchos líderes no les guste, en una época en la que parece que todo debe ser inmediato, es fundamental recordar que el posicionamiento de una empresa o la creación de una imagen no se logran en dos días, ni en un mes: es necesario en esfuerzo serio, de largo plazo. Además, tampoco se consiguen de manera impersonal o aislada, aunque si pueden destruirse con gran velocidad... Y en este caso sí, el riesgo es al mismo tiempo local y regional.

Darío Cutin, Vicepresidente Senior y Socio de Fleishman-Hillard Latinoamérica

Empresarios: participación en las redes sociales reales. Por Dario Cutin

La participación de líderes empresariales en la discusión de temas importantes para el desarrollo social y económico en Latinoamérica y, por lo tanto, para el éxito de su actividad, es fundamental para identificar desafíos, definir soluciones y evitar enredos provocados por su propio silencio o voces de terceros

La edición latinoamericana del Foro Económico Mundial, que en su edición 2011 se realiza en Rio de Janeiro, Brasil, entre el 28 y 29 de abril, reafirma la importancia de establecer contactos y relaciones interpersonales como herramientas claves para el éxito de la comunicación empresarial.

La discusión de temas de relevancia para la región en la reunión de Rio nos recuerda que es fundamental que los líderes institucionales participen activamente de las redes sociales “reales”, además de las “digitales”, ya que sólo en las primeras están llamados a desempeñar un rol protagónico en la definición de prioridades y en la búsqueda de soluciones, estrategias e iniciativas que contribuyan al desarrollo social y económico en la región, además de los avances en materia de educación, generación de empleos, sostenibilidad, acceso a crédito, crecimiento, innovación, mejoramiento de infraestructura, desarrollo urbano e inclusión social; asuntos que requieren hoy la mayor atención en Latinoamérica.

En los últimos años, uno de los debates más frecuentes sobre comunicación corporativa es la conveniencia –para algunos, incluso, obligación– de la participación de los líderes empresariales en los llamados “medios sociales”, aquellos espacios digitales en los que organizaciones, marcas y empresarios pueden compartir información, comentarios y opiniones, interactuando con públicos internos y externos de las empreas.

Sin embargo, la discusión sobre la presencia y actividad en Facebook, Twitter, Orkut, LinkedIn u otros medios sociales basados en la Internet, ha desplazado la atención de un concepto básico en comunicación institucional y responsabilidad social empresarial: la gestión de los líderes debe incluir la participación en los foros de discusión de los temas que son fundamentales para sus actividades organizacionales y empresariales, incluyendo aquellos en donde se debaten asuntos sobre el desarrollo de sus países y de la región en su conjunto.

Las relaciones interpersonales y de grupo, como la participación activa en el Foro Económico Mundial, en otros eventos específicos de federaciones, asociaciones, grupos de tareas e interés, y también las que una institución pueda organizar por su propia cuenta para convocar a los públicos con los que quiera o precise relacionarse, son esenciales para la labor empresarial en general y, en particular, para su proceso de comunicación.

Por una parte, la participación en reuniones permiten cumplir con el primer paso en cualquier comunicación exitosa: escuchar. Muchas instituciones cometen un gran error: guían sus comunicaciones por presunciones o estimaciones de lo que sus públicos internos y externos perciben de ellas.

Los líderes empresariales -y en muchos casos los directivos de comunicaciones, marketing y asuntos públicos- habitualmente consideran que saben lo que los públicos piensan de su organización, y no se dedican a preguntarle a los otros que piensan de ellos, ni aprovechan para escucharlo directamente, definiendo así sus planes con base en sus propios prejuicios.
Pocos dedican el tiempo, esfuerzo y recursos necesarios para realizar investigaciones de mercados y opinión, o para reunirse con representantes de esos grupos de interés. Con mucha frecuencia se sorprenderían al saber que sus creencias sobre las percepciones que otros tienen de sus instituciones, son equivocadas.

Segundo, la participación activa en reuniones permite establecer contactos, iniciar relaciones y mantener un diálogo directo. Es  un intercambio de información sin intermediarios. Una de las características de la comunicación humana es que para lograrse, precisa de dos o más personas que se escuchen entre sí y que tengan la vocación e interés de entenderse.

Así como dos monólogos no representan un diálogo, si los líderes solamente participan en reuniones de grupo para decir lo que piensan y evitan el intercambio constructivo, difícilmente lleguen a establecer una buena conexión con sus interlocutores. Si, por el contrario, logran establecer los vínculos comunicacionales, enriquecerán sus puntos de vista y sus condiciones y capacidades para alcanzar el éxito.

Finalmente, tras escuchar y compartir, los líderes pueden retroalimentar su toma de decisiones teniendo en cuenta la nueva información y perspectivas adquiridas durante los diálogos. De esta manera, estarán en mejores condiciones de analizar e interpretar qué decisiones deben modificar o mejorar, en beneficio de su empresa, pero también de sus relacionados, para aportar su contribución con el desarrollo social y económico.

Condiciones del rol protagónico empresarial

Los líderes empresariales deben ser proactivos y participar en la discusión de los temas fundamentales para sus instituciones, países y región. Para ello, deben seleccionar estratégicamente en qué foros lo harán y comprometerse a cumplir con su rol.

Los empresarios, así como los líderes de instituciones sin fines de lucro, deben tener claro que una organización no debe cerrarse sobre sí misma y dejar un espacio vacío en la discusión grupal de temas de interés e importancia para su actividad. Su ausencia o silencio solamente dejarán espacios para que terceros formen opinión sobre los temas de interés.

Por lo tanto, las instituciones debe seleccionar adecuadamente los eventos y reuniones en los que pueda desarrollar redes de contactos y establecer una relación y una comunicación directa con sus principales interlocutores, ya sean sus colaboradores, la comunidad de negocios, el gobierno y los reguladores de los mercados en los que opera, la sociedad civil, los líderes de opinión formales o informales, las organizaciones no gubernamentales, los académicos o todos los otros públicos que pueden incidir en el logro de sus objetivos institucionales.

La participación en actividades privadas o públicas requiere de voluntad y compromiso de los líderes. Es una gestión indelegable e intransferible, y requiere de tiempo y dedicación. Los resultados intangibles que genera en la imagen y reputación de las instituciones, y las oportunidades que resultan de las redes de contactos que se desarrollan, son ciertamente excelentes.

Por el contrario, si los líderes deciden esconder la cabeza como el avestruz, pueden quedarse enredados en sus problemas institucionales, en la inacción o la confusión que pueden generar su silencio o las voces de terceros. En el mundo real... o en el digital. 

Negocios y sostenibilidad desde Panamá. Por Darío Cutin y Dacil Acevedo.

La comunidad de negocios en Panamá está progresivamente impulsando programas de responsabilidad corporativa desde la perspectiva de la sostenibilidad.

Darío Cutin
La comunidad de negocios en Panamá está progresivamente impulsando programas de responsabilidad corporativa desde la perspectiva de la sostenibilidad.
Panamá es un país que se destaca en América Latina por contar con una comunidad empresarial muy activa, que lleva los negocios internacionales en su ADN.
El papel fundamental que desempeña el canal de Panamá y las perspectivas de aumento del comercio internacional con su expansión, actualmente en curso, sirven de grandes atractivos para las empresas multinacionales interesadas en el crecimiento de sus negocios en las Américas y otras regiones del mundo.
Gracias al proyecto de ampliación que se está llevando adelante, el Canal de Panamá duplicará su capacidad en 2014, lo que permitirá más tráfico y el paso de buques más grandes. Se espera que Panamá se transforme en el centro de conectividad más importante de las Américas, reforzando así su posición como una de las principales rutas comerciales del mundo, según el tráfico continental Norte-Sur y las rutas transcontinentales entre Oriente y Occidente.

Al mismo tiempo, resulta realmente alentador comprobar que una buena parte de las organizaciones con sede en Panamá están revisando sus planes de negocio, prácticas y operaciones para asegurar que sus empresas cumplan con su rol de responsabilidad empresarial, y en particular con objetivos de sostenibilidad. En cierta forma están impulsando los compromisos discutidos en la reunión de las Naciones Unidas del Pacto Mundial llevada a cabo en Nueva York en Junio, incluyendo la Declaración de Nueva York del sector empresarial, que reconoció que "la necesidad de responsabilidad y liderazgo nunca ha sido mayor".

Durante la cumbre de Nueva York, que reunió a más de 1.200 líderes empresariales y de la sociedad civil, académicos y representantes de gobiernos, quedó de manifiesto que las empresas deben llevar la responsabilidad social a un nivel superior, al considerar, promover y fomentar la sostenibilidad a través de la mejora en el desempeño económico, social y ambiental. Además, según una encuesta sobre opiniones de CEOs sobre sostenibilidad desarrollada por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y Accenture, a pesar de la difícil situación económica mundial, "el compromiso de las empresas con los principios de la sostenibilidad sigue siendo fuerte en todo el mundo: 93 por ciento de los presidentes ejecutivos de las empresas ve la sostenibilidad como clave para el éxito futuro de su empresa."

¿Qué hacen los líderes de negocios en Panamá en lo que respecta a la sostenibilidad? Muchas de las nominaciones para el primer Premio a la Ciudadanía Corporativa de la Cámara de Comercio Americana (AMCHAM) en Panamá a finales de agosto incluyeron iniciativas muy interesantes en cuanto a proyectos de sostenibilidad. El bufete de abogados Morgan & Morgan recibió el "Premio al Ciudadano Empresarial" por  un programa relacionado con un tema social de gran importancia en el país; otros reconocimientos especiales a los esfuerzos sobresalientes fueron entregados a la Autoridad del Canal de Panamá, la Cervecería Nacional, Procter & Gamble y Dell, entre otros.
Es más, el tema de la sostenibilidad se discutió en casi todas las conversaciones que tuvimos en el país con los líderes de negocios durante una serie de reuniones con el sector privado.

Cualquier esfuerzo en términos de promover la responsabilidad social y la sostenibilidad desde el sector privado es un comienzo. Este es el momento, entonces, de propiciar que se expanda el deseo y la vocación del sector de fijar objetivos, estrategias e iniciativas específicas para incrementar la sostenibilidad de sus negocios.


Autores:
Darío Cutin, Vicepresidente Senior y Socio; Director Ejecutivo, servicio al cliente, Latinoamérica, para Fleishman-Hillard.
Dacil Acevedo, experta en sostenibilidad de Stratego, afiliada de Fleishman-Hillard en Panamá.

Comunicación y contribución empresarial para el desarrollo sustentable. Por Darío Cutín

La reunión regional latinoamericana del Foro Económico Mundial vuelve a dar una nueva posibilidad de revalorizar el rol de la comunicación corporativa en la búsqueda de consensos acerca de las prioridades en el hemisferio.

La reunión regional latinoamericana del Foro Económico Mundial que se lleva a cabo esta semana en Cartagena de Indias, Colombia, recupera el papel que tiene el intercambio de ideas y opiniones en la búsqueda de consensos acerca de las prioridades en el hemisferio y de las principales maneras de atenderlas debidamente.
Desde que nacieron las primeras comunidades, el diálogo ha sido la forma más básica de comunicación, condición necesaria para que un grupo humano se desarrolle y consolide.
A pesar de la importancia milenaria de la comunicación, el sector empresarial latinoamericano vive y opera de una manera muy cerrada.
Casi a diario podemos constatar la reducción en la capacidad de diálogo de los empresarios. Una gran cantidad de líderes del sector se ha marginado en el intento del monólogo que cubre temas de su exclusivo interés comercial, o se esconde en silencio de los temas de interés sectorial y social.
Las causas pueden ser múltiples: el estilo conservador potenciado por el miedo que produce la sofisticación y mediatización de las comunicaciones, el imperio del mercado que puede afectar la valuación de una empresa por un comentario real o perceptualmente inoportuno, o incluso la distancia psicológica que marcan la arrogancia, la ignorancia o las vanidades.
Si bien otras razones o motivos pueden alejar a empresas e instituciones del diálogo y la participación en las discusiones de la "cosa pública", todavía hay quienes llevan consigo la bandera de la comunicación y creen que desde su lugar en la sociedad tienen un rol cívico que cumplir.

Estos son los que entienden que la conversación entre dos o más personas es el primer paso para lograr acercamientos, acuerdos y compromisos.

Cientos de estos empresarios e influyentes de todo el mundo con intereses en Latinoamérica tratarán en Colombia de compartir información, experiencias y puntos de vista sobre asuntos de prioridad para la región y el desarrollo sustentable, como educación, seguridad, competitividad, inclusión social y desarrollo de infraestructura hasta oportunidades de inversión económica y social.
Si prestan atención y recuerdan que el diálogo incluye la capacidad de escuchar, entender y asimilar, podemos tener algo de esperanzas de que cada uno pueda llevarse al menos una idea positiva para contribuir al desarrollo sustentable.
Si lo logran, quizá cuando regresen a sus tareas habituales impulsen aunque sea un proyecto, iniciativa o cambio que busque generar una mínima mejora para la sociedad en la que trabajan.
No solamente algo que les permita más lucro para sus empresas, sino que beneficie a su entorno. Esto, incluso, de una forma u otra terminará ayudándolos en el futuro directa o indirectamente.

Un paso más allá en el progreso del concepto sería que los esfuerzos individuales empresariales se combinen para lograr objetivos comunes del sector en su conjunto.
Queda claro que, para muchos, esta postura puede ser percibida como idealista o ingenua. Esos son quienes habitualmente cuestionan la innovación en general, y la capacidad de los empresarios de hacer algo por el bien común en adición a la búsqueda de saciar los apetitos de facturación y rentabilidad.

Creo que es posible. Y también sería una buena forma de demostrar que las relaciones públicas y la comunicación pueden cumplir un rol de disparador, catalizador y facilitador del compromiso empresarial por contribuir al necesario desarrollo sustentable de Latinoamérica.
Sería una buena manera de revalorizar, también, el rol de la comunicación institucional o corporativa, al lograr activar su capacidad transformadora, expandiendo su rol habitual de acompañamiento en la difusión de información y opiniones empresariales, mediante medios tradicionales y digitales, hacia uno más amplio que fomente el diálogo, la formación de consensos y de cambios favorables para el progreso social.

Dario Cutin
Vicepresidente Senior y Socio, Fleishman-Hillard / Latinoamérica, empresa especializada en comunicaciones internacionales

 


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